Cómo motivo del 40 aniversario de la Constitución de 1978, hemos querido hacer un artículo en el que se haga un repaso de las diferentes constituciones que ha tenido nuestro país, centrándonos, cómo no podía ser de otra manera, en la última.

Lo cierto es que, lejos de lo que pueda parecer, nuestro país ha tenido numerosas constituciones. Esto se debe a los continuos cambios políticos y guerras que se han ido sucediendo durante la historia de España.

Proveniente del latín (“constitutio”), el término constitución significa “acción o efecto de constituir”. En lo referido al ámbito jurídico encontramos que una constitución es, según la Real Academia Española:

“Ley fundamental de un Estado, con rango superior al resto de las leyes, que define el régimen de los derechos y libertades de los ciudadanos y delimita los poderes e instituciones de la organización política”.

Así pues las constituciones pueden ser muy distintas, ya que se pueden clasificar según su reformabilidad (rígidas o flexibles) o según sus orígenes (otorgadas, impuestas, pactadas o aprobadas por la voluntad de la soberanía popular).

Dicho esto, vamos a hacer un viaje en el tiempo para conocer cuáles y cómo eran las constituciones de la historia de España.

Constitución de 1812

La Constitución de 1812, también llamada “La Pepa” por haber sido aprobada el 19 de marzo, fue la primera carta magna que tuvo España. Fue aprobada durante la Guerra de Independencia librada contra el ejército de Napoleón.

En ella, la soberanía pasaría de estar en manos del rey a estar en poder de la Nación, representada por los diputados. En lo que se refiere a la separación de poderes, tomaron como ejemplo las constituciones de Francia o EEUU.

A pesar de no incorporar una tabla de derechos y libertades, se recogieron algunos como el de libertad personal o de propiedad. Sin embargo, se mantendría el estado confesional, no dando lugar a la libertad religiosa.

Esta Constitución fue derogada con la vuelta de Fernando VII en 1814, retornando al régimen absolutista anterior.

Constitución de 1837

Tras el Estatuto Real (1834), que significó el fin definitivo del Antiguo Régimen en España e introdujo las instituciones y mecanismos parlamentarios, se aprobó la Constitución de 1837.

Fue la primera constitución en España que incorporó declaración sistemática y homogénea de derechos. Entre ellos encontramos: la libertad personal, la inviolabilidad del domicilio, la libertad de expresión, las garantías penales y procesales, la igualdad el acceso a los cargos públicos y el derecho de propiedad.

Las Cortes estaban divididas en dos cámaras, el Congreso de los Diputados y el Senado, manteniéndolo hasta día de hoy.

En lo que se refiere a la figura del Rey, tenía la potestad de convocatoria y disolución de las cámaras, así como de derecho a veto.

Durante el tiempo de vigencia de esta Constitución, se sucedieron numerosos gobiernos durante la etapa de los regentes (debido a la minoría de edad de Isabel II) y durante su mayoría de edad. Así, se daría paso a la Constitución de 1845.

Constitución de 1845

En una sociedad en la que las nuevas realidades económicas se abrían paso con serias dificultades por existir todavía residuos del Antiguo Régimen, los moderados supieron conciliar tradición con revolución.

Como resultado surgió la Constitución de 1845, la cual dejó de lado la soberanía en la nación y estableció que la soberanía sería compartida entre las Cortes y el Rey.

Lejos de las primeras intenciones, que eran reformar y profundizar la anterior carta magna, se creó una nueva Constitución. Esta Constitución permaneció 24 años en vigencia, y estuvo dirigida a realzar la posición de la Monarquía y de la burguesía acomodada que buscaba el equilibrio entre la revolución y el conservadurismo.

Constitución de 1869

Frente al caciquismo y adulteración de los procesos electorales de la etapa de Isabel II, surgió la Revolución de 1868, “La Gloriosa”. Esta revolución reclamaba el sufragio universal, no como un derecho más, si no como conquista más preciada de la revolución.

Durante el tiempo de vigencia de esta Constitución se sucedieron numerosas formas de regímenes políticos (monarquía democrática, la primera República, revolución cantonal…), lo que hizo muy complicado la gobernabilidad del país.

La Constitución de 1869 trajo consigo el retorno a la soberanía nacional, el sufragio universal masculino, la concepción de la Monarquía como poder constituido y la declaración de derechos (libertad de enseñanza, de asociación y de culto, entre otros).

Constitución de 1876

Con el fin de la Primera República en diciembre de 1874, se habría en España el periodo histórico de la Restauración. Se proclamó Rey a Alfonso XII, hijo de Isabel II, y a Cánovas del Castillo presidente del consejo de ministros.

La Constitución de 1876 retornaba a la soberanía compartida entre el Rey y las Cortes, además del catolicismo como religión del Estado (aunque se permitía el culto a otras religiones en el ámbito privado).

También se reconocía la libertad de asociación, de imprenta y de enseñanza. Pero sin duda, lo más característico fue el sufragio universal masculino (mayores de 25 años y en plenas facultades civiles) de la ley electoral de 1890, mejorando el sufragio restringido basado en la riqueza de 1878.

Durante el periodo de vigencia de la Constitución se darían varias etapas que acabaron desembocando en el golpe de estado de Primo de Rivera en 1923, el cual suspendió la Constitución.

Constitución de 1931

Tras el periodo de dictadura de Primo de Rivera, se proclamó la Segunda República Española en diciembre de 1931.

La Constitución de 1931 basaba sus principios en la democracia, el regionalismo, el laicismo y la economía social. El carácter democrático de la carta magna se podía observar en la soberanía popular y el sufragio universal (tanto masculino como femenino).

A su vez, también se podía observar el carácter democrático en la amplia declaración de derechos (libertad de conciencia y culto, libertad de expresión, de reunión, asociación…) y la separación de poderes.

En lo que se refiere a la economía social, se establece que “la riqueza del país, sea quien fuere su dueño, está subordinada a los intereses de la economía social” así como “toda la riqueza artística, sea quien fuere el dueño, constituye tesoro cultural de la Nación y estará bajo la salvaguardia del Estado”.

Durante la Segunda República se produjo un golpe de estado en julio de 1936. Este golpe de estado fue un alzamiento militar contra el gobierno de la Segunda República, lo que desembocó en una Guerra Civil y más tarde en el régimen dictatorial de Franco, aboliendo, por tanto, la Constitución de 1831.

Constitución de 1978

Después de casi 40 años de dictadura, y tras la muerte de Franco, se inicia un periodo de transición hacia una democracia representativa. Días después de la muerte del dictador, se nombra rey a Juan Carlos de Borbón, cómo había designado Franco en la Ley de Sucesión de la Jefatura del Estado en 1947.

De esta manera, y tras ser sometida a referéndum el 6 de diciembre de 1978, la Constitución de 1978 fue sancionada por el Rey Juan Carlos y se publicó el 29 de diciembre del mismo año, fecha de su entrada en vigor.

Así, según el propio texto “España se constituye en un Estado social y democrático de derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico, la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político”. Entregando la soberanía nacional al pueblo español y con una forma política de monarquía parlamentaria.

Además, se establece la aconfesionalidad del Estado, aunque, según dice el artículo 16, “los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las relaciones de cooperación con la iglesia católica y las demás confesiones”.

En el apartado de los derechos se pueden observar algunos como el derecho a la educación, la libertad de expresión, al trabajo… entre otros, así como obligaciones y deberes como la contribución al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica.

 

Como puedes observar, son muchas las constituciones que ha tenido nuestro país a los largo de su historia como consecuencia de diferentes cambios políticos, sociales y militares. De hecho, ha tenido alguna constitución más que no llegó a ser aprobada, como la de 1856.

Esperamos que os haya resultado interesante este repaso a las diferentes constituciones que ha tenido España a lo largo de su historia, y, ahora que se está hablando mucho sobre llevar a cabo modificaciones en la Constitución de 1978, que opináis, ¿deberían hacerse cambios?

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